COLLABORATIONS

1/09/2000

EL FENOMENO HISPANO EN FILIPINAS
  (Cultura española en las Filipinas de hoy )
  by José R. Perdigón
  from San Juan del Monte
  Filipinas
  Del mismo autor/ From the same author: Eulogía de Antonio M. Molina and Filhispanic Activism
  J.R. Perdigon Sites: Página personal y familiar y formación de la provincia de Abra en el s. XIX

    En el mes de Agosto de este año (2000), mi amigo Agustín Pascual y el que esto escribe cruzaron varios correos electrónicos donde se discutían y matizaban posiciones sobre el hecho hispánico en Filipinas. Agustín me invitó muy amablemente a publicar el contenido de mis correos en el hermoso web que dirige, incluso me sugirió el título. A todo ello asentí con gratitud. Y aquí está, espero que algo mejor redactado que como lo escribí a Agustín: he tenido que modificar un estilo más bien epistolar y familiar, remover ciertas inexactitudes referenciales y en general hacer el contenido y sus argumentos más inteligible.

 

    Ni soy historiador, ni filósofo, ni sociólogo pero he vivido treinta y siete años en Filipinas, donde resido. En este tiempo he tenido oportunidad de leer mucho y discutir bastante sobre el tema y de viajar extensamente por lo largo y lo ancho del país observando sus gentes y costumbres. Todo esto me da la confianza suficiente para pensar que puedo aportar con validez alguna luz sobre el tema, quizás, precisamente por no ser experto, enfocándolo de otra manera distinta de lo acostumbrado.
    Es evidente que Filipinas es un país hispano. Sin embargo, mientas se podría decir que los países hispanoamericanos pertenecen a una misma especie cultural, Filipinas es un caso único, como si perteneciera a otra especie de hispanismo diferente. Mi análisis sobre el fenómeno hispano en Filipinas se puede resumir en los puntos que siguen a continuación.
    1. Filipinas es una mezcla de culturas, principalmente dos: un substrato malayo con una forma española muy enraizada y que lo conforma. Hay también elementos chinos, y en lo político, económico y tecnológico una evidente presencia, y muy fuerte, americana. En mi observación del pueblo en Filipinas, el operativo cultural más significante es el español, lo malayo es más bien un substrato instintivo y algo amorfo. Lo chino es más bien un agregado de gheto, a veces folklórico, que tiene poco peso fuera del poderío económico concentrado en grandes familias chinas. Y lo americano más cuestión de moda y prurito que otra cosa.
    Para probar la tesis de que el operativo cultural más significativo del pueblo filipino es el español, se podía hablar muy por extenso sobre elementos de la cultura hispánica en Filipinas como la religión, el sistema de valores y formas sociales, las obras públicas, la organización política y civil, la familia, el sistema educativo, las maneras de emplear el tiempo de ocio, y un etc. muy largo sobre el que los eruditos han escrito mucho. Pero se haría esto muy largo y lo supongo sabido.
    2. El elemento que hace de lo hispano en Filipinas más diferente de lo hispano en los otros países es el hecho de que en Filipinas no se habla español. Porque la lengua está en el corazón de la cultura de un pueblo, este hecho se ha debatido a menudo con pasión, muy a menudo buscando responsabilidades entre el gobierno y la iglesia. Una pasión que levanta argumentos de este tipo no ayuda mucho a juzgar con objetividad.
    Está muy de moda en Europa pensar -y decir- que los Estados Unidos (USA) son la raíz de todos los males. Esa corriente hace creer también que USA con su política perversa acabó premeditadamente con el español en Filipinas. Tengo que afirmar que no hay manera de "acabar" con una lengua por un agente extraño a ella. Y en apoyo de esta afirmación presento tres datos:

  • En los 36 años de represión lingüística del régimen de Franco ni el catalán ni el vasco disminuyeron en un ápice.
  • La política americana en Puerto Rico ha sido y es extremadamente perjudicial para el español; pero aunque la situación lingüística allí no sea la más aceptable para los hispanos, no se puede decir ni de bromas que USA haya acabado con el español en la isla.
  • En California y otros estados de Oeste americano hay legislación específica y abiertamente contra el español y los que lo hablan, y sin embargo el español en USA sigue creciendo en vez de disminuir.
        Y es que simplemente no es posible acabar con una lengua sin acabar con el pueblo que la habla. Si los americanos no acabaron con el español en Filipinas es simplemente porque apenas se hablaba, no era la lengua del pueblo.

    3. Aunque el lenguaje de la administración civil y todo lo de la eclesiástica que no se tramitara en latín era español, en Filipinas nunca se hablo español por más de los pocos cientos de españoles que vivieron aquí en cada época (la mitad soldados), por las pocas familias de mestizos que consiguieron tener cierta influencia, y por los muy pocos nativos que los españoles educaron para ayudar en la administración local (policía, secretarios, etc.). Se puede decir que en Filipinas nunca habló español el pueblo. ¿Por qué causas?
    (1) Filipinas, como certeramente avisó Urdaneta a Felipe II, era una tierra de pocos recursos, casi nada en comparación con Méjico o Perú. Urdaneta aconsejó al rey emplear los recursos de la corona más al sur, en las Molucas y en el norte de Nueva Guinea que es donde había especias. El aviso cayó en oídos sordos y Felipe II prefirió emplearse en Filipinas. El país era también pequeño y con el agravante de que está compuesto por miles de islas (hoy día más de 7000). Para colmo de males estaba literalmente al fin del mundo, no muy lejos de los antípodas: un viaje de la península a Filipinas podía durar entre seis y doce meses y en el curso del mismo había que atravesar dos océanos y un continente. En estas condiciones, muy pocos españoles eligieron probar fortuna en estas tierras y venían para poco tiempo, si no triunfaban para acabar las penalidades y si triunfaban para empezar a gozar la vida en otro sitio. Esto incluye también a los empleados y oficiales del gobierno.
    (2) Solo los frailes y los pocos hacenderos que hubo tenían razones para prolongar aquí su estancia, y estos tampoco fueron muchos. Con espíritu pragmático aunque por diversos motivos, tanto frailes como hacenderos se dieron cuenta que era más fácil que un europeo aprendiera la lengua local que hacer aprender español a quinientas o mil almas sin ninguna educación formal. El resultado fue que los que tuvieron ocasión nunca hicieron esfuerzos para enseñar español al pueblo.
    (3) Por encima de todo ello, entre el principio de la colonización americana por los españoles y el de la colonización en Filipinas sucedieron hechos que cambiaron casi radicalmente la política y las pautas por las que desde el principio se gestionó la colonización en Filipinas.
    En pocas palabras, los tremendos abusos que se cometieron en América delatados por Bartolomé de las Casas, provocaron lo que hoy llamaríamos un debate nacional sobre el derecho de los españoles a viajar a Indias y hacer guerra a los indios. Francisco de Vitoria desde su cátedra de Salamanca, con el Emperador mismo como oyente, sentó las bases para las "Leyes de Indias" que intentaron imprimir a la conquista y colonización españolas un tono mucho más respetuoso con lo que hoy llamaríamos "derechos humanos". Se puede decir que, al contrario de lo sucedido en América, los españoles llegaron a Filipinas con las Leyes de Indias bajo el brazo y aunque ello no impidió abusos de toda índole, sí contribuyó a crear un ambiente en el que la enseñanza forzada del español fue imposible.
    (4) Tampoco se hablaría hoy español en Filipinas si los americanos no hubieran llenado el vacío que dejó España en 1898. En mi modo de ver, de no haber intervenido América, el español hubiera evolucionado de semejante manera a como lo ha hecho el inglés. Me explico. Los americanos hicieron un esfuerzo ingente para extender el inglés en Filipinas, empezando por los 2000 "Tomasinos" o maestros que enviaron en dos barcos para empezar la enseñanza del la lengua en las islas. Al fin de la segunda guerra mundial, que marca el fin la presencia de las autoridades americanas en las Filipinas, era el inglés una lengua franca en funcionalidad: se enseñaba solo en inglés y el inglés se entendía y hablaba por una considerable mayoría. De entonces acá la situación ha deteriorado y el inglés como lengua funcional se ha ido convirtiendo en una lengua que pueden usar sintiéndose a gusto solo minorías económicas, culturales y comerciales, es decir parte de la clase media y la casi totalidad de la clase alta.
    Se puede decir hoy que el inglés es una segunda lengua que se usa y domina más que en España, por ejemplo, pero no la lengua en la que todo el mundo se "suelta" a hablar en casa o cuando está a gusto. Los niños tienen como lengua materna la lengua de su región (hay unas setenta lenguas en Filipinas) y aprenden inglés más tarde, y cada vez peor, en la escuela. Y la gente de cualquier condición económica o social habla normalmente en su lengua materna, muy entreverada de inglés en grado proporcional al de la educación escolar que hayan tenido. Que el inglés se "entrevere" en las lenguas locales es en gran parte una necesidad pues no hay suficiente vocabulario para expresarse en temas relacionados con el desarrollo industrial, comercial, y tecnológico-científico de los últimos cien años ni tampoco recursos (escritores, editoriales, distribuidoras de libros, etc.) para hacer frente a la avalancha de letra impresa de toda clase procedente de América.
    Sin la ocupación y actuación cultural americana, el español se hablaría hoy en Filipinas mucho más de lo que se hace pero sin llegar a ser la lengua del país como en Puerto Rico o Argentina. Teniendo en cuenta la exigua base (10%) de hispanohablantes en 1898, creo que se puede concluir que el español sería, como lo es el inglés hoy, la lengua de la educación media y superior, de los medios de comunicación, de la tecnología y del comercio, y conocida por la gente más educada y cosmopolita, pero no la lengua materna del pueblo ni la lengua del país.
    Hay que darse cuenta también que el porcentaje de población indígena en América (el que habla maya, quechua, etc.) ha disminuido a niveles prácticamente irrelevantes en términos demográficos, y que está totalmente marginado social y económicamente, por lo que la tendencia es a desaparecer como cultura plataforma de lengua. Añádanse a ello los fenómenos del mestizaje y la inmigración en gran escala que han tendido y tienden a elevar el nivel cultural y lingüístico hacia el español. Todo esto ha hecho del español la lengua dominante hasta tal punto que sea la lengua oficial (porque es la de hecho) de estas naciones. En Filipinas la emigración de europeos ha sido insignificante, no hay más que mirar a la cara y color de la gente para darse cuenta de esto, y por lo tanto no ha habido un proceso de mestizaje a escala semejante al americano. No habiendo existido en el país un gran numero de españoles tampoco existió la misma oportunidad o ambiente para extender nuestra lengua como en Hispanoamérica.
    En conclusión, en Filipinas se ha producido un hecho diferencial único, distinto del americano, responsable de que una cultura profundamente hispana no hable, ni nunca hablara, español. A la hora de valorar este hecho es posible que no se pueda echar ni para bien ni para mal: es el resultado de situaciones históricas sobre las que probablemente nadie pudo tener ni la visión ni los recursos necesarios para ejercer control. Hoy se valora mucho la "diversidad", pues bien, el hecho diferencial filipino muestra también la rica diversidad del mundo hispano. ¿Que hay que promocionar y hacer crecer la lengua en Filipinas? Un contundente sí. Pero con una mirada serena y objetiva al pasado como base, con objetivos y proyectos realistas, y sin triunfalismos imperiales ni de otra clase. En Filipinas, es cierto, no se habla español, pero es la primera democracia de Asia y fuera de los antiguos imperios chino y japonés la primera nación en Asia en ganar su independencia. Esto nunca hubiera sido posible desde la cultura y fragmentación tribal, prácticamente sin instituciones, que España encontró en Filipinas en el siglo XVI.
    Categóricamente, la nación filipina es criatura de la cultura de España, y no de ninguna otra, no menos que lo son Chile, Méjico o Argentina. Y creo que hay que fijarse más en esto que en el hecho de que en Filipinas no se hable español.
    Jose Ramon Perdigón
    Pasig City, Filipinas
    perdigon@globelines.com.ph
   
    Agosto del 2000

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