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Para aquellos que han sido mal-instruidos en inglés además de haber sido deliberadamente engañados en cuanto a la
historia de su propia patria por el régimen militar usense,
la idea de tener a unas generaciones filipinas definitivamente en contra de la imposición del idioma inglés como medio de
instrucción y como lengua oficial de su gobierno, puede resultar en una fuerte sorpresa o un trauma.
Los que hoy están semi-educados en inglés podrían extrañarse. Pero es verdad. Vivieron muchos filipinos que rechazaron,
muy de plano y muy enérgicamente, la imposición usense del idioma inglés sobre sus hijos y sobre su gobierno. De hecho, fue
la inmensa mayoría de los filipinos, nacidos entre 1890 y 1930 los que votarían en contra de la imposición del idioma
inglés en Filipinas si tan sólo se les hubiese dado la oportunidad de expresar sus sentimientos sobre este idioma.
El español y el tagalo eran las lenguas oficiales de la República Filipina de 1898 y los filipinos de, por lo menos, dos
generaciones antes se han dado cuenta que esta primera república, y símbolo de la pristina libertad de sus padres, fue
brutalmente destruido por un neocolonialismo que habla inglés tal como quieda representado por las fuerzas invasoras de
Estados Unidos que vinieron a estas islas desde 1898.
El Filipino de aquellos tiempos, tanto el ordinario de la masa común como el de la capa social adinerada, nunca fue
consultado sobre el idioma oficial que prefiriría utilizar. Los invasores usenses de aquellos tiempos nunca se dignaron
consultarles para verdaderamente saber su opinión sobre la imposición del idioma inglés puesto que si lo supieran y lo
encontraban en contra de su agenda, ignorarían, de todos modos, su opinión razonada en contra de tal imposición.
Al pueblo filipino no se le consultó jamás si estaba conforme con el inglés como su lengua oficial y como se único medio
de instrucción. Sin embargo se le obligaba a pagar impuestos. Y de esos impuestos, los gobernantes usenses sacaban grandes
sumas para sufragar el enorme presupuesto que necesita la usualmente penosa enseñanza del idioma inglés en todas las
escuelas públicas y privadas de Filipinas.
La practica de forzar a los filipinos a presupuestar con sus propios recursos la imposición del idioma inglés en su propio
país, y a costa además del lenguaje Filipino, su idioma nacional, es toda una injusta opresión y toda una
incalificable tiranía neocolonial. A ningún gobernador general usense en Filipinas jamás se le ocurrió preguntar
al pueblo filipino, en un plebiscito, si quería que el inglés reemplace al idioma español como su lengua oficial.
Sin ningún escrúpulo, los neocolonialistas usenses, forzaron la enseñanza y el uso del idioma inglés sobre los filipinos y
a su costa sin consultarles.
De hecho, además de Modesto Reyes, que cuestionó el derecho que tenían los norteamericanos de “borrar el idioma español y
forzar sobre el pueblo filipino el idioma inglés”, también vino una personalidad prominente de Filipinas, esta vez una
mujer, que abiertamente se resistió a dicha imposición obligatoria. Nos referimos a la educadora Librada Avelino,
fundadora del Centro Escolar de Señoritas (ahora Centro Escolar University), que llegó a
desafiarle al Director usense de “educación” en Manila, el Vicegobernador-General Newton Gilbert, cuando éste ordenó
el cierre de su centro escolar por continuar utilizando el idioma español como medio de instrucción en su centro docente
para señoritas.
LIBRADA AVELINO, DEL CENTRO ESCOLAR DE SEÑORITAS DE MANILA
Han vivido muchos otros educadores filipinos, como Librada Avelino, que enérgicamente se opusieron a la imposición sectaria
del inglés sobre sus escuelas. Algunos de estos fueron el presidente y el cuerpo de profesores del famoso Liceo de Manila
. El referido presidente fue el botanista, Dr. Leon María Guerrero. El adalid del cuerpo de profesores que se
opuso al idioma inglés como medio de instrucción en dicho liceo fue Don Enrique Mendiola, por el que la calle
Mendiola ahora se conoce.
También se opusieron al idioma inglés los educadores Don Mariano Jócson, fundador del Colegio de Manila
(hoy Manila University), y Doña Rosa Sevilla de Alvero, fundadora del Instituto de Mujeres
(hoy Rosa Sevilla Memorial High
School).
Son verdaderamente numerosos los otros prominentes educadores, los escritores, los estadistas, los jurisconsultos, los
prohombres y los héroes filipinos que se opusieron a la unilateral y sectaria imposición del inglés en sus escuelas y en
sus tribunales. Pero, no se les quiere recordar aunque, de hecho, deben ser recordados por su lucha para preservar el
idioma español como una alternativa justa frente a la destructora y neocolonial imposición del idioma
inglés.
Sin embargo, como muestra nos bastará recordar el caso de Doña Librada Avelino que, afortunadamente, cuenta con suficiente
documentación en forma de un libro y unas gacetas.
Los dos biógrafos y contemporáneos de Doña Librada Avelino Varona y de la Llana, han escrito lo que sigue.
“El horizonte para Ada seguía aún oscuro. Su acariciado plan de toda la vida de tener su propio colegio, no ofrecía
síntomas de realizarse. El inglés parecía cada día más difícil de dominar. (P.241, ADA, "The Life of
Librada Avelino, or the Development of a Soul" ---"La Vida de Librada Avelino o El Desarrollo de un Alma",
por Francisco Varona y Pedro de la Llana, Publicado por P. de Vera & Sons Compoany, Manila, 1935. Edición Bilingüe,
English-Spanish Edition).
“---En aquel tiempo florecía con el renacimiento de los ideales nacionalistas la literatura filipina en castellano
como bandera de combate y como profesión de fe contra la asimilación. El estado mental de la juventud intelectual de
aquella época y a la que Ada pertenecía, era todo lo más hostil hacia el aprendizaje del inglés que consideraba como el
vehículo de la conquista. (P. 242, Op Cit.)
“---Se acordaba Librada (Ada) del famoso incidente Gilbert-Avelino o Gilbert-“Centro Escolar” exactamente veinte años
atrás, en 1913.
“---El Centro Escolar, que había introducido la novedad de celebrar sus actos acdémicos fuera del Colegio en donde el
público con todas las alumnas reunidas, no cabrían, daba una velada en el Manila Grand Opera House. Era la inauguración
del curso de aquel año (1913). El Secretario
de Instrución Pública, (y también) Vice-Gobernador-General de Filipinas. Newton Gilbert, había sido, naturalmente, invitado
y acudió acupando el palco presidencial del mencionado teatro. (P. 270, Op. Cit.)
"---Newton Gilbert era conocido, en todo el país, por su exaltada energía en forzar la implantación cuanto antes del
inglés. Era éso todo su programa como Secretario de Instrucción.
"---La velada comenzó y el Vice-Gobernador-General (y concurrentmente Secretario de Instrucción Pública del gobierno
neocolonial usense) se caló las gafas para leer el programa. ¡El programa estaba en castellano! En los veinte números que
contenía, adivinó, más bien que leyó, dos ó tres que decían:
“---Discurso en inglés” por la niña tal;
“---Declamación en inglés” por la señorita cual.
"---El programita empezaba a temblar en las manos del airado y fanático Secretario.
"---Terminada la Sinfonía por la Orquesta se alzó el telón.
"---Entre los aplausos atronadores del inmenso público, apareció la Junta Directiva con el Cuerpo de Profesores. Ocuparon
las sillas en semi-circulo colocadas en el escenario. Ada estaba en medio, presidiendo el acto solemne.
"---El profesor Josué Soncuya fue designado para hablar en nombre del Colegio aquel año. Empezó á leer su discurso.
Gilbert aguzando el oido trató de oir. ¡El discurso estaba en castellano! Y el discurso del profesor Soncuya era largo.
"---Era una disertación en que se entremezclaban en armonioso conjunto los propósitos educacionales con los sentimientos
patrióticos e independistas. Aquéllo, para Gilbert resultó demasiado. El Vice-Gobernador General y, concurrentemente,
Secretario de Instrucción Pública, se levantó de su asiento lo más ruidosamente y lo más conspicuamente, dentro de lo
que pudo hacer, para que lo supieran todos los presentes en el teatro. Descendió del palco con los ojos llameantes de
furia y abandonó el coliseo.
"---Al día siguiente los periódicos no traían otra noticía más que la indignación de Gilbert.
"---El reconocimiento, oficial y gubernamental, otorgado al “ Centro Escolar’’ ---decían--- será retirado.
Este colegio no enseñaba el inglés como se prescribía por el Departamento de Instrucción Pública.
"---Fueron aquellos días de verdadera prueba para Librada Avelino. Muy posiblemente, Newton Gilbert esperaría una humilde
carta de explicación, con ribetes de arrepentimiento,por parte del Centro Escolar. Ello hubiera servido de saludable
escarmiento para los demás. Pero en vez de precisamente hacer éso, la directora, en vez, dirigió una comunicación a los
padres de sus alumnas dándoles cuenta de lo ocurrido. Dicha comunicación iba como sometiendo a su fallo el famoso y
ruidoso incidente. De hecho, en vez de achicarse aterrorizada, Librada Avelino aceptó el reto del Vice- Gobernador y se
fué al pueblo, ---no al Gobierno colonial estadounidense----, en busca de justicia y aliento.
( Pp. 271 y 272. Op. Cit)."
Queda muy claro, por lo que antecede, que Librada Avelino, siendo la gran educadora y gran nacionalista que era, no le dio
por el gusto al intolerante Vicegobernador y Director de Instrucción usense asignado a Filipinas.
No le dio la satisfacción que esperaba mediante una carta por la que doña Librada la pediría perdón a pesar de la amenaza
de osctracizarle el colegio con la retirada de su permiso para operar usualmente rotulado con las palabras “recognized by
the government”.
Doña Librada optó por seguir su instinto heróico. No se doblegó. En vez de permitir que le amenace, le engañe y le
atropelle un neocolonialista intolerante, un WASP usense, se dirigió directamente a los padres de sus educandas, y al
pueblo en general, en pos de justicia.
Y era cuando el régimen tiránico e injusto de los WASP, representado por Newton W. Gilbert, pudo ver cómo el pueblo
filipino votó, como en un verdadero y espontáneo plebiscito, a favor del idioma español como medio principal de instrucción
en todas las asignaturas del Centro Escolar de Señoritas de Manila.
La tiránica imposición neocolonial del idioma inglés, además de ser anticientífica en el sentido educativo, fue
rotundamente rechazado como medio de instrucción nacional por el pueblo filipino hasta el punto de casi arriesgar un
revivir de las hostilidades armadas entre 1898 y 1902 en contra del mismo neocolonialismo que quería justificar su control
económico y político-militar sobre estas islas, so-pretexto de haber comprado por US$20 millones el entero patrimonio
nacional del pueblo filipino de España. Por un lado, bueno es afirmar que esta mentira nunca fue
aceptada por los filipinos de aquel tiempo. Los informados sabían que Filipinas ya estaba perdida para España antes de que
algún monarca español lo pudiese vender. Los filipinos también sabían que los supuestos US$20 millones no era otra cosa más
que pura propaganda usense ya que bien se le podría haber forzada a la ya derrotada España a conformarse con semejante
transacción quiérala o no.
Los periódicos de aquel tiempo, escritos en español y en tagalo, atacaban al intolerante régimen neocolonial de los WASP
usenses en su repugnante política de forzar sobre el pueblo filipino el idioma inglés sobre el idioma que tenía como el
suyo, ----además del tagalo, del ilocano y del bisaya.
Para los filipinos instruidos de aquella época, el antifonético idioma inglés siempre era el idioma inferior que es frente
al idioma español y frente al tagalo por lo que no merecía ser un idioma apto como para imponerselo como medio de
instrucción en la educación de sus hijos y de su patria. Y este hecho se va demostrando, como la verdad que realmente es,
hasta en la actualidad.
Además del defecto estructural del idioma inglés, los filipinos también sabían que al hablar en este idioma llevaban en la
frente el impronto denigrante de la esclavitud y la subsirviencia al tiránico neocolonialismo norteamericano con todas sus
implicaciones económicas. El 25 de junio de 1913, todos los periódicos de Manila valientemente publicaron noticias y
gacetas con encabezamientos que decían: ‘EL CENTRO ESCOLAR Y MR. GILBERT’. ‘AQUELLA SE SEPARA
DEL DEPARTAMENTO DE INSTRUCCIÓN’.
Una resolución, naturalmente escrita en español, y firmada por los mienbros de la Administración y los Profesores del
Centro Escolar, fechada el 22 de junio de 1913, dice lo que sigue:
"---Por tanto se resuelve:
Primero. Hacer constar que todos y cada uno de los miembros del claustro de profesores del Centro Escolar de Señoritas dan
por recibidas, como si personalmente les hubiesen sido dirigidas, las ofensas que se han inferido a su respetada y
queridísima directora en la preinserta carta del Secretario de Instrucción Pública.
Segundo. Que se declare que el Centro Escolar de Señoritas se separa del Departamento de Instruction Pública, tal como
actualmente está adscrito al mismo, para continuar funcionando como establecimiento de enseñanza privada no adscrito al
departamento mencionado, y con los derechos que establecen a su favor las leyes del país.
Tercero. Que la citada carta y los conceptos que contienen constituyen la principal razón que asiste al Centro Escolar de
Señoritas para separarse por el presente del departamento de Instrucción Pública.
Cuarto. Que inmediatamente se dé conocimiento de este acuerdo al público, enviando copia del mismo a los periódicos de la
localidad y que por medio de una circular impresa, con exposición de las razones que han impuesto esta medida, se dé aviso
a las familias de las alumnas del Centro de la nueva situación en que queda el colegio, para su debdio conocimiento y
disposiciones que en su vista crean conveniente adoptar.
Quinto. Que se ordene a la Secretaria de la Junta, como por la presente se le ordena, que envíe al Hon. Newton W. Gilbert,
Secretario de Instrucción Pública, una copia certificada de la presente resolución, la cual ha sido adoptada en junta
general.
Así se acuerda.
CERTIFICO: Que el preinserto escrito es copia exacta de la resolución adoptada en junta general ordinaria del Centro
Escolar de Señoritas el día 22 de Junio de 1913, según consta en el libro de actas de dicha corporación.
MARÍA FRANCISCA DE VILLACERÁN. Secretaria de la Junta del Colegio."
Además de Doña Librada Avelino, los otros firmantes de la misma resolución son: Carmen de Luna,
Margarita Oliva, Ildefonsa Amor, María Francisca de Villacerán, Felisa Guerrero,
Úrsula Hidalgo, Josefa Desiderio, el Dr. Pacífico Victoriano, Justo Jualiano,
Manuel Rávago y Alberto Campos.
Las que más tarde concurrieron con la misma resolución con sus firmas fueron las Señoritas Feliza Francisco,
Dominga Francisco, Generosa de Leon, Dolores Zabat y Faustina Panlilio.
¿Y,se atreven a decirnos que el pueblo filipino nunca habló el idioma español? ggr@hotmail.com
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