Guillermo Gómez Rivera
Academia Filipina de la Lengua
Correspondiente de la R. A. E.
Manila
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La historia moderna, o contemporánea, de Filipinas, se puede entender mejor si se repasa la ejecutoria individual
de cada Presidente Filipino desde 1896-98, cuando se fundó la República de Filipinas sobre la base del Estado Filipino
que Miguel López de Legaspi estableció el 24 de junio de 1571, bajo la jurisdicción de la Corona de España, hasta
el tiempo presente.
La bíografía de los presidentes filipinos, particularmente los de la época de la supuesta independencia de
Filipinas, dan una visión bien clara del carácter maquiavélico del explotador y cruel nuevo colonialismo WASP usense en
este país. Bajo este nuevo colonialismo los incautos filipinos se encuentran en una situación más dificil en comparación
con la situación de sus padres durante los casi cuatro siglos de tutela española.
En estas biografias de Presidentes Filipinos, el estudioso lector podrá discernir, los pasos tomados por el
neocolonialismo WASP usense en su afán de deshispanizarle al filipino para mejor sojuzgarlo a fin de apropiarse de
sus recursos naturales, y hasta de su obra de mano, para efectuar una explotación de los mismos de forma exclusiva
y absoluta. GGR
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EMILIO AGUINALDO y FAMY (1869-1964)
EL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE
FILIPINAS DE 1898
El primer presidente popularmente elegido fue Emilio Aguinaldo y Famy. Los
usenses, con miras de usar a los filipinos en contra de su Madre Patria, España, le trajeron a Don Emilio de Hong Kong,
tras prometerle la independencia y la libertad de su Patria, para que resuma las hostilidades en contra del existente
gobierno español en Manila a pesar de haber firmado un tratado de paz con el mismo, ----EL Pacto de Biac-na-Bato.
(Se debe señalar que los insurrectos tagalos contra España, accedieron a firmar el Pacto de
Biac-na-Bató cuando,
tanto las fuerzas del Katipúnan encabezada por Andrés Bonifacio como las del Gral. Emilio Aguinaldo, se rindieron a los
españoles al verse militarmente derrotados por los Voluntarios ylongos, pampangueños, ylocanos y bicolanos que formaron
batallones para defender la soberanía de su Madre Patria, España).
Don Emilio, de hecho volvió a Manila en un barco de guerra de Estados Unidos, creyéndo que los WASP usenses eran
sus amigos y aliados. Pero al ver que sus aliados usenses iban a ocupar Filipinas sin la menor intención de cumplir con su
palabra de respetar la independencia que prácticamente tenía ganada de España por su revolución desde 1896, declaró la
independencia filipina el 12 de junio de 1898, ----puesto que ya tenía un gobierno organizado a base de la Constitución
de Biac-na-bató (1896) y a base, luego, de la más popular Constitución de Malolos (1898).
Cuando más tropas usenses llegaron a estas islas, los comandantes militares de EE.UU. adrede provocaron una guerra
en contra de la ya establecida República Filipina encabezada por Don Emilio.
Un militar usense, William Grayson, traicioneramente abrió fuego en contra de unos soldados filipinos que
patrullaban el puente entre San Juan del Monte y Santa Mesa de Manila.
Mas, al ver los militares usenses que no se podía facilmente derrotar al ejército de esta República, sus altos
oficiales pagaron a traidores filipinos para que asesinen al General Antonio Luna.
Después del vil asesinato del Gral. Antonio Luna en Cabanatuan, la resistencia filipina decayó y el mismo
Presidente Emilio Aguinaldo tuvo que huir de Manila hacia el norte de Luzón, a un apartado pueblo de nombre Palánan, en la
provincia de La Isabela.
Para protegerle la retaguardia, el General Gregorio del Pilar tuvo que enfrentarse con el ejército usense, que le
perseguía al Presidente Aguinaldo. Y, fue en el Paso de Tirad donde cayó el jóven y heróico Gral. Gregorio del Pilar,
muerto a tiros por una emboscada, cobarde y traidora, organizada por el ejército invasor WASP usense.
Don Emilio Aguinaldo fue luego capturado en Palánan, Isabela, por traidores filipinos bajo el mando de militares
usenses. Fue encarcelado en su propia casa, en Kawit, Cavite, para el resto de su vida.
Tras la captura de Aguinaldo y el asesinato de Luna, los WASP usenses confiscaron como botín de guerra la reserva
filipina en oro y plata valorada en más de cien billones de dólares (US$100-B). Esta reserva nos lo custodiaban oficialmente
el
asesinado General Antonio Luna, y el perseguido Capitán Servillano Sevilla, en sus cuarteles en Malolos, Bulacán,
----la entonces cabecera de la República de Filipinas.
Para callarle al Presidente Aguinaldo con respecto de las atrocidades perpetradas por los invasores WASP usenses en
Filipinas, éstos pagaron a unos lacayos locales (los Pinoyes) que se pasaban de historiadores, para que escribieran una
tergiversada "historia filipina" donde, a la vez, se le culpaba a D. Emilio por el asesinato en Maragondón, Cavite, del
Supremo del Katipunan, Andrés Bonifacio y González, y por el asesinato del Gral. Antonio Luna y Novicio en Cabanatuan,
Nueva Écija.
El asesinato del Supremo del Katipunan, Don Andrés Bonifacio, y su hermano Procopio, es también trabajo del
espionaje WASP usense en estas islas desde 1882. El hecho del espionaje WASP usense nos lo reveló luego el mismo
Vice-Gobrnador General y Secretario del Interior usense, Dean C. Worcester, en el curso de su declaración jurada durante
una de las vistas, en 1908, del caso por libelo que presentó en contra del diario filipino "El Renacimiento" por publicar
éste un editorial titulado "Aves de Rapiña". El editorial hacía alusión a los invasores WASP usenses en su mencionado
titulo mientras apuntaba su corrupción burocrática y social en sutexto.
Pero Don Emilio, al ver la traición del que fue objeto, inesperadamente se presentó a los funerales del Rey
Alfonso XII, celebrados en la Catedral de Manila en Intramuros, para saludar a "su Rey". Este gesto quedó interpretado
como señal del arrepentimiento que sintió por aliarse con los pérfidos invasores usenses en contra de España para luego ver
la independencia anhelada por él, y por el pueblo filipino, totalmente falseada y traicionada.
Poco antes de morir, Don Emilio Aguinaldo y Famy, repudió su asociación a la Masonería, al comulgar como Católico,
ya que se dió perfecta cuenta que la secta secreta se había puesto al servicio del colonialismo norteamericano sobre
Filipinas.
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