El Camino central portugés entre Lisboa y Porto (y II)

O Caminho (tramo Alvorge-Porto)

septiembre de 2015

De Alvorge a Cernache (24/09/2015)

Tramo del camino entre Rabaçal y Zambujal

Foto: O Camino, tramo entre Rabaçal y Zambujal

A la puerta del albergue de Alvorge esperamos a que amanezca y, a continuación, abandonamos este puebo donde tan a gusto nos hemos sentido.

La niebla está presente en los valles mientras avanzamos por diferentes tipos de camino, desde los de duro suelo pedregoso hasta los de más cómodo piso de tierra.

Después de casi dos horas, paramos en Rabaçal y desayunamos en el Café Bonito, que nos ofrece carimbar las credenciales.

Reanudamos el camino, que enseguida se convierte en suave pista de tierra. Por ella encontramos, viniendo en dirección contraria, a un peregrino portugés a Fátima. Pocos hemos encontrado en todo O Caminho (si no recuerdo mal, otros dos portugueses, juntos, y un matrimonio, creo que francés, poco antes de Coimbra).

Agradable camino hasta Zambujal y bonito pueblo el de Fonte Coberta, con un mapa -en azulejo- a la entrada, señalando sus principales puntos de interés. A la salida tiene un área de descanso con fuente, en la que paramos para reponer fuerzas y surtirnos de agua.

Aprovecho el momento para dar una vuelta por los alrededores y me acerco a la Ponte Filipina, de 1637.

Vendimiadores en Fonte Coberta

 

Foto: Agradable momento con vendimiadores.

Al poco de dejar este lugar, pasamos delante de un grupo de vendimiadores (hombres y mujeres, de todas las edades), que están en su hora de almuerzo. Los saludamos e, inmediatamente, nos ofrecen vino y carapaos. Hablamos animadamente con ellos y nos fotografíamos ¡Un momento muy agradable en O Caminho! Obrigados, caros amigos. Sejam muito felizes em suas vidas.

Nada más dejarlos, entramos en Poços, un grupo de casas. Señales de vias rurales nos indican que Conímbriga está a menos de 4 km

Hablamos con una mujer, continuamos la marcha, e ¡inexplicablemente nos perdemos! Hay una piedra con un texto que anuncia una fuerte subida y por aquél camino ascendemos. No reparamos en que el ascenso es en dirección contraria a la que llevábamos, ni -sobre todo- en la falta de señalización. Sin ser aún consciente del error, me pregunto cómo se puede decir que lo más pendiente del Caminho Central es el Alto de Labruja, cuando éste que estamos subiendo le supera en dureza y longitud. Eso si, las vistas son una maravilla...
... pero estamos perdidos, como nos anuncia Chus en la parte más alta, tras media hora de ascenso.

Entrada a la población de Zambujal

 

Foto: Uno de los azulejos informativos de la etapa de hoy (Zambujal)

En estos casos, lo que hay que hacer es retroceder hasta la última señal vista y, allí, buscar bien. Quizá una señal no descubierta la primera vez nos encamine... pero allí arriba ¡quién desanda lo andado!

Decidimos continuar por un camino que desciende a la izquierda. Nos lleva a una carretera asfaltada cerca de un pueblo, Fouradouro. Pregunto en él por el Caminho, pero no saben. Nos dicen que nos dirijamos a Condeixa-a-Nova y eso hacemos, preguntando varias veces más.

Picota, Arrifana, Salgueiro...

Finalmente, caminando por los arcenes de la transitadísima N1 y esquivando las turbulencias provocadas por los numerosos camiones, nos vamos acercando a Cernache, en cuya entrada encontramos a Neja, la hija de Vida, dos eslovenas ya comunes en etapas anteriores. Al poco, pasamos delante del albergue. Nosotros quedamos y Neja sigue a un colegio, que se ofrece como alternativa.

Es un albergue, éste de Cernache, que comparo con el de Alvaiázere. En este caso, varias habitaciones con literas en la primera planta. Baño (otro en la planta baja), cocina, secadora de ropa y Salón-comedor. La tarifa son 8 euros.

De Cernache a Coimbra (25/09/2015)

Convento de Santa Clara-a-Nova

Foto: Santa Clara-a-Nova, donde se encuentra el albergue de peregrinos

Ayer habíamos comido en un agradable café a la salida del pueblo y allí nos dirigimos hoy para desayunar. A las ocho menos veinte iniamos la marcha (la etapa, hasta Coimbra, es muy corta -unos 12 km- lo que nos dará tiempo para visitarla un poco más detenidamente que en otros finales de etapa).

Un km de asfalto, aproximadamente, y entramos en camino de tierra. Subidas y bajadas. Algo de asfalto y subida a la Iglesia de Palheira. Bajada y nuevo desvio a camino de tierra. Encontramos a las holandesas.

Llevamos caminando como hora y media cuando atravesamos, por una pasarela provisional, la autopista (Auto-estrada do Norte). Calzada de adoquín y, ahora, hay que cruzar la también transitada carretera. Una vez al otro lado subimos una carreterita asfaltada. Nuevo cruce de la autopista, esta vez por un puente. Hay un acueducto a ambos lados de la autopista que lo atraviesa... espero que ya faltase ese trozo cuando se construyó dicha vía. No creo que a nadie se le ocurriese destruirlo en pro de la velocidad.

Entramos en la zona urbana anterior a Coimbra. Poco antes de Santa Clara-a-Nova la vista sobre el Mondego y la ciudad, con la Universidad en lo alto, es una agradabilísima estampa. El Monasterio, o Convento da Rainha Isabel, es el lugar donde no hace mucho (2014) se ha establecido un albergue de peregrinos. En recepción, pasada la verja y entrados en la Iglesia, nos toman los datos, nos preguntan los motivos de nuestra caminata ("culturales", respondemos los tres), nos dan instrucciones y nos llevan al albergue. Un piso para hombres y otro para mujeres. Un baño por piso. Amplia cocina-comedor y salita de estar. También, un pequeño espacio descubierto para lavado y tendido de ropa. Son 8€ y nos permiten dejar las mochilas allí, sin pasar a los cuartos (dos en hombres, con 3 literas uno y 2 en otro, creo) pues hasta las dos no abre esa parte.

Puente de Santa Clara sobre el 
Mondego. Entrada a Coimbra

 

Foto: El Puente de Santa Clara en Coimbra

Salimos. Santa Clara-a-Vella, que recuerdo semihundida en mi primera visita (¡1969!), está muy restaurada. Pasamos el puente (¡de Santa Clara, claro!), hasta el Largo da Portagem y Oficina de Turismo. Tomamos café en el Cafe Santa Cuz (casi centenario en un anexo de hace 500 años que era parte de la Iglesia de Santa Cruz). Subimos a la Universidad. Bajando, entramos en una tasquinha ("A Taberna da tía Ermelinda"), donde el dueño nos cuenta que lleva 40 años allí, aunque durante mucho tiempo fue su mujer quien atendió el negocio, dado que él conducía autobuses de turismo por España y Portugal. Los estudiantes universitarios fueron sus clientes y hoy su hija es profesora en la cercana Universidad.

De nuevo en A Baixa comemos en el Restaurante O Beirâo (la verdad es que, ahora, dudo de si ese era el nombre del restaurante o correspondía a un anuncio del licor Beirâo). Estaba en la rua da Gala. Bien por treinta euros los tres.

Habíamos quedado con Luisa (que nos llevaba un día de adelanto, y a la que permitieron quedar uno más en Santa Clara) y también coincidimos con Mark. Volvimos al Santa Cruz y a la tasquinha y acompañamos a Mark hasta la pensión donde se alojaba entusiasmado y situada cerca de la Oficina de Turismo. La dueña nos enseñó aquella joya decadente que pretendía restaurar, respetando su encanto.

La cena corrió a cargo de la italiana, que -en la cocina del albergue- se esforzó por prepararnos unas pizzas hechas por ella misma ¡grazie, Luisa!

De Coimbra a Mealhada (26/09/2015)

Caminando hacia Mealhada

Foto: Grupo de peregrinos camino de Mealhada

A las siete y cuarto dejamos el albergue. Cruzamos el Puente de Santa Clara y continuamos el paseo junto al Mondego hasta el siguiente puente, de la A31, a partir del cual el Caminho se va distanciando del río principal, siguiendo un pequeño afluente. Carretera y carretera hasta que, en Adões (o entre Trouxemil y Adões) hacemos el segundo desayuno de la mañana (almuerzo) y ¡nos encontramos a Mark!.

O Caminho continúa por transitadas carreteras ¡incluso por la N1! por la que caminamos durante un km, aprox. hasta que, en Santa Luzia (freguesía de Barcouço) nos desviamos a la izquierda por un ancho camino. El recorrido se va haciendo más agradable y transita por zonas arboladas y semiarboladas, algunas encharcadas. En Mala hacemos otra parada. Son las once y cuarto, por lo que llevaremos casi 20 km caminados.

Tras esta parada, avanzamos por camino de tierra entre olivos. Un cartel nos indica que estamos a 4 km del albergue Casa Hilario, de Mealhada, población a la que entramos dejando a la derecha una gran superficie comercial. Hemos de atravesar todo el pueblo y avanzar aún dos km, para cruzar el parque de la ciudad y llegar poco después a Sernadelo, que es donde se encuentra el alojamiento.

Ducha, lavado de ropa y a comer... bueno, eso pretendía yo. Al llegar, había preguntado si tenían Menú de Peregrino y me dijeron que si, por 8€. Pero, una vez en la mesa, nos pasan la carta. Vuelvo a preguntar por el menú y me dicen que consiste en una sopa o ensalada y un bocadillo. Entonces, viene a mi mente la situación: estamos en un lugar de buena mesa, donde junto al alojamiento más selecto han aprovechado un largo pabellón, con baños en los dos extremos y ocho o nueve literas a 8 euros cada plaza… Ensalada y bocadillo: Me levanté de la mesa y preferí hacer los 2 km de ida y otros tantos de vuelta hasta Mealhada.

De Mealhada a Águeda (27/09/2015)

Palacete abandonado, camino de 
Agueda

Foto: Un palacete ababdonado entre Avelãs de Caminho y Aguada de Baixo

En realidad, Serdanelo-Águeda, pues de esta villa salimos. Acabado el asfalto urbano, entramos en un camino de tierra, entre eucaliptos y pinos, durante un km y medio, aproximadamente. A partir de ahí, todo asfalto. Las señales, por esta zona, están colocadas en grandes mojones troncopiramidales.

Del recorrido de hoy, me sorprende el paso por Anadía -hora y media después del comienzo de la caminata- pues se atraviesa una enorme zona deportiva, para mi desproporcionada a la población que se ve. Quizá sea una zona de habitat muy disperso o el trazado del Caminho evite pueblos pero, ya digo, pocos núcleos urbanos se ven.

Nos saltamos una cafetería de gasolinera esperando otra opción y lo pagamos: Como es domingo, nos cuesta encontrar abierto otro lugar donde tomar algo, lo que no sucede hasta Avelãs do Caminho, unos 12km después de haber iniciado la marcha. Aquí aprovecho para cuidar un poco mis -ya desde el primer día- maltratados piés (se me han formado ampollas bajo las uñas, y éstas se han desprendido).

Tras el desayuno en Avelãs y el cuidado de los piés, reanudamos la marcha hacia Aguada de Baxo.

Al igual que en tantos otros puntos del Caminho, encontramos grandes casas abandonadas. Son verdaderas bellezas y su ruina será una pérdida irreparable. Pero, son tantas que quién se va a encargar de su restauración. Mira que podrían ser cedidas, a cambio de su cuidado, a personas con necesidad de techo ¿Qué será de sus dueños?

Paraguas en una calle de Águeda

Foto: Los paraguas protegen del sol en una calle de Águeda

Es difícil el tema, si. Y encima, cuando estoy componiendo esta página, llega la noticia de que la derecha ha ganado las elecciones del 4 de octubre y podría seguir en el Gobierno, si la izquierda no se une. Como en España, el pueblo apoyando a los poderosos, confiando en que éstos les den alguna migaja. "Dale un pez a un hombre y cenará esta noche. Enséñale a pescar y cenará toda la vida. Enséñale a rezar y morirá de hambre rezando por un pez".

Guapa la entrada a Águeda, atravesando el puente que cruza el río del mismo nombre. Allí, el Caminho gira a la izquierda y pasa delante de la Oficina de Turismo, donde me carimban la credencial y me informan sobre la ciudad. Luego, alcanzo a los compañeros (italiana incluida) y caminamos hasta el Albergue Sto. António, ya en las afueras.

Es, este de Santo Antonio, otro de esos establecimientos que dispone de alojamientos de diferentes categorías. El dedicado a albergue no está mal, con varias habitaciones de 2, 3 y 4 literas. Dos baños, buena cocina, salita y terraza. Son 12 € y 3 más si se incluye el desayuno.

Compramos en un supermercado para luego cocinarlo y comer en el albergue. Por la tarde compraremos de nuevo para la cena, veremos los paraguas, las guapas calles, el cañón anudado... ¡y a Mark!

De Águeda a Albergaria-a-Velha (28/09/2015)

El río Marnel

Foto: O Caminho junto al rio Marnel

Desayuno en el albergue Santo Antonio y salida a las ocho y diez. Retrocedemos para encontrar el Caminho donde lo dejamos ayer. Al poco estamos en una zona industrial. Pasamos ante un Centro de Tratamiento de Correos y hemos de atravesar una concurrida carretera en la que ningún vehículo permite nuestro paso.

Cuando llevamos caminados unos 7 km, entramos -por fin- en una pista de tierra. Enfrente, a lo lejos, sobre una colina se alza una iglesia y un cementerio. Los fotografío con zoom. Descendiendo, hemos de atravesar enseguida la peligrosísima N1 y seguimos de frente, continuando el camino que traíamos ...

¡¡¡No!!! Un grupo de caminantes está parado delante de nosotros. Se han dado cuenta de que no hay señales, de que vamos equivocados. Como estoy el último, retrocedo hasta la carretera. A mi derecha sale otro camino paralelo a río Marnel y en él, parece que hay una flecha sobre un tocón. Es decir, nada más cruzar peligrosamente la carretera tendríamos que haber girado a la izquierda, en dirección a la iglesia y cementerio que se veían a lo lejos.

Pasamos bajo la nacional y subimos al cementerio, dejándolo a nuestra izquierda, Tras ello, enseguida volvemos a la transitadísima N1 y llegaremos a un largo viaducto sobre el Vouga (la parte de viaducto que atraviesa el río es mínima respecto a la longitud total. La mayor parte del mismo salva la ancha vaguada). Vemos un bar a nuestra izquierda, subiendo una pequeña cuesta, y la mayoría de caminantes entramos en él. Al lado, el pueblo de Serém, y tras éste un ancho camino de tierra entre pinos y eucaliptus por el que caminamos unos 3 km hasta llegar a una carretera general, por la que seguimos alrededor de 2 km hasta llegar al albergue de Albergaria a Vella.

Está cerrado (no abre hasta las dos), pero Joaquim el hospitalero, que está dentro, nos permite meter las mochilas, tras lo cual vamos a uno de los bares del pueblo, pasados los jardines frente al Ayuntamiento. Del bar, enfrente, al restaurante Punto Final, donde tienen menú del peregrino a 6 euros.

Tras la comida, ducha y lavado de ropa en el Rainha D. Teresa que, abierto en abril de este 2015, es un albergue tal y como aquí conocemos, con hospitalero y todo, dado que es gestionado por la Asociación Via Lusitana. Un buen edificio con sala de estar, lavaderos y patio. Y, en la primera planta, tres espacios con 2 o 4 literas cada uno, suelos de madera, baños y buena cocina-comedor. Precio 8€ (para ciclistas, 12€).

De Albergaria a Sâo Joao da Madeira (29/09/2015)

Puente cerca de Oliveira de Azeméis

Foto: Senhor da Ponte (Puente cerca de Oliveira de Azeméis)

Desayunamos en la cocina del albergue y, a las siete y cuarto, comenzamos a caminar por el pueblo. Algo más de un km después alcanzamos un camino de tierra que, fundamentalmente entre eucaliptos y muros a uno u otro lado nos lleva durante dos km más hasta una carretera asfaltada en la que se encuentra una estatua de la Virgen de Fátima. Un km más y giramos a la izquierda para tomar un camino de tierra por el que caminamos otro par de km hasta llegar a una concurrida carretera general. Cuatro km después pasamos a una senda paralela a la vía del tren.

Lamentablemente, mis apuntes de esta etapa no son muy claros, pero espero no desviarme mucho de lo vivido.

Pasadas las diez y media paramos a tomar unos cafés y bollos en Pinheiro de Bemposta. La pequeña población es muy atractiva, con bien cuidados edificios del siglo XVIII. Quedo rezagado haciendo fotografías y continúo solo. Atravieso un rio por un curioso puente (creo que era "Ponte da Senhor da Ponte"). Al poco comienzo la interminable cuesta hacia Oliveira de Azeméis.

Encuentro a mis compañeros a media subida, descansando. Continuamos. A la entrada de la ciudad encuentro a un cartero. Me presento como jubilado de Correos y hablamos un poco (privatización del servicio, recortes de plantilla,..., cosas comunes a ambos lados de la frontera. La Unión Europea no es la unión de los pueblos que nos vendieron, sino el fortalecimiento del poderoso mundo económico-financiero a costa de los más débiles, nosotros).

Reponemos fuerzas en la terraza de una cafetería y continuamos camino. Lo que subimos hay que bajarlo ahora saliendo de Oliveira.

En un determinado lugar vamos caminando por calles empedreadas flanqueadas por muros. Es Santiago de Riba de Ul. Luego, por el antiguo puente de Salgueiro, con un horreo al final, giramos a la derecha hacia Cucujães, población que parece no acabar por más que avanzamos. Las cuestas son bastante duras.

Y, algo después de las dos de la tarde entramos en São João da Madeira. Nos dirigimos a la Santa Casa da Misericordia, que ofrece abrigo al peregrino. Es un hospital o centro de mayores, donde nos dan una habitación con trastos varios (camilla, mesitas, ...) y unos tableros en el suelo sobre los que hay cuatro colchones (tantos como somos, incluida Luisa). Además, sábanas y toallas.

Cuando a la mañana siguiente intento entregar el donativo en recepción no hay nadie. Un aviso indica que abre a las 9:30.

De SJ da Madeira a Porto (30/09/2015)

Calzada romana entre Grijó y Porto

Foto: una calzada romana en el trayecto Grijó-Porto.

A las siete y cuarto comenzamos la etapa. Según el programa sería hasta Grijó, unos 20 km, para así dejar la de mañana en 19 km hasta Porto y llegar temprano a esta bonita y gran ciudad, permitiéndonos visitarla. (Ojo, según las diferentes páginas que consultéis sobre O Caminho, encontraréis distancias diferentes. En una de las que más consulté antes de la salida, daba para São João-Grijó 21,5 km y 23,5 para Grijó-Porto).

El Camino pasa muy cerca de la Casa da Misericordia, donde habíamos dormido, por lo que enseguida estamos en él. Con alguna bajada, en general es ascendente, sobre todo ya en Arrufana, media hora después de iniciada la marcha. Otra media hora larga después y hemos de caminar por la transitadísima IC2/N1.

Vamos bastante distanciados. Por lo que habían comentado, los otros dos compañeros quieren seguir hasta Porto, punto de destino también de Luisa. Confío que no sea así y que sigamos el programa acordado, quedando en Grijó, que parece tener un cómodo albergue.

Unos dos km de nacional y de camiones hasta que la dejamos por la derecha, pasando a una zona en la que vamos a caminar sobre calzada romana. Será la parte más bonita del trayecto hasta Grijó.

Cuando llegamos a las puertas del albergue de Grijó, está allí Maria Xosé, la hospitalera. Los compañeros se muestran decididos a contuar hasta Porto. Yo me quedo. Subo a la primera planta y me instalo en una habitación en la que hay una sola litera. El albergue dispone de una cocina grande, un baño y una sala de estar, donde se halla la hucha para el donativo.

La cocina del albergue de Grijó

 

Foto: La cocina del albergue de Grijó

Saco las cosas de la mochila, me ducho y me pongo a ver la información que hay en un panel (sobre los dos albergues de Porto y varias cosas más). Llega uno de los matrimonios con los que ya había coincidido -no se ahora si canadienses- y se instala en otro de los cuartos. Me pregunto qué hacer, yo solo, en Grijó.

Ha pasado mucho tiempo desde que mis compañeros siguieron camino. Me llevarán cinco km de adelanto, calculo. Vuelvo a guardar las cosas en la mochila, calzo las botas, dejo en la hucha medio donativo (2,50€ dado que sólo había utilizado el albergue para aseo) y continúo camino en dirección Porto.

Asfalto primeramente. Como una hora después, estoy subiendo una sierra por una calzada romana. Guapo este tramo, y otros que encuentro hacia Porto. No contaba con ellos. Antes, he aprovechado para comer y beber lo que llevaba.

Entro, por fin, en Vila Nova de Gaia. Podría coger el metro, pero vamos a hacerlo bien. Sigo andando. Llego al Puente Luis I (¡cuántas fotos hice en la zona apenas medio año antes, cuando estuve una semana en Porto!). Carimbos en la Sé y en la cercana Oficina de Turismo y continuación hasta el Seminario do Vilar, donde han abierto un albergue de peregrinos.

Seminario del Vilar. Entrada.

 

Foto: Entrada al Seminario y Recepción del Albergue. Luego hay que bajar hacia el portón granate.

Tras dejar a mi izquierda los jardines del Palacio de Cristal, una atenta portuguesa me indica cómo llegar al Seminario. Siguiendo por donde voy, tengo que ver una iglesia y detrás de élla está. Llego a recepción. Mientras me inscriben compruebo que mis compañeros no han aparecido por allí, como habíamos quedado. Nueva decepción. Visto el panorama, a las 8:20 del día siguiente cojo el autobús de AUTNA a Vigo, un tren a Santiago y un Alsa a Xixón, donde llego a las 9 de la noche. Antes, en el albergue, me he despedido com mucha pena de Vida y Neja. Dovi jena! Nasvidenje!

Un poco curiosa la situación y el acceso al albergue. Y, cuando te vas acercando a él, parece una pequeña caseta agrícola. Pero dentro todo cambia: una muy amplia sala con cocina-comedor y varios cuartos en dos niveles, con un baño en cada uno, para un total de 12 plazas. Donativo. (Me hubiese gustado conocer el otro albergue, el de Senhora da Hora, pero la decisión de volverme, de la mañana siguiente, lo impidió).

De Lisboa a Alvorge

De Porto a Santiago

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