El Camino central portugés entre Lisboa y Porto (I)

O Caminho (tramo Lisboa-Alvorge)

septiembre de 2015

Notas previas

El equipo a la 
salida de Lisboa

Foto: Abandonando Lisboa junto al Tejo

El año 2014 hice el Caminho Central Português, entre Porto y Santiago. En 2015 añado a aquellos pasos los correspondientes al trazado entre Lisboa y Porto.

Poco frecuentado hasta hace unos años, el número de peregrinos aumenta constantemente. Ya no es el solitario camino que algunos describían aún en 2013.

Señalización Puedo deciros que la señalización es completa, aunque muchas de las flechas amarillas hayan perdido color y, a veces, sean demasiado pequeñas y estén tan "tímidamente" colocadas que sea difícil verlas. Es cuestión de acostumbrarse. Pero cada vez es mayor el número de nuevas señales. Es dificil perderse, si, aunque a nosotros nos pasó un par de veces (a la salida de Azambuja y yendo para Cernache. La primera vez fue la única debida a deficiente señalización a la salida de esa localidad. La segunda por despiste ¡y éramos tres!).

No olvidemos que la primera señalización entre Lisboa y Porto se realizó entre el 1 y el 14 de mayo de 2006 por voluntarios portugueses (ACS) y españoles (AGACS).

Idioma Sigo opinando que el inglés destroza el respeto a las lenguas locales. Las frases de cortesía (los saludos, las preguntas básicas,los agradecimientos) han de ser en la lengua local. Los anglos no hacen el menor esfuerzo por conocer, siquiera muy superficialmente, el habla de los lugares que visitan. Imponen a su paso los "sorry", "thank you", etc, y el resto del mundo les sigue dócilmente.

De Lisboa a Vilafranca de Xira (17/09/2015)

Desde el Paseo Fluvial vemos el Tejo y, al fondo, el Puente de Vilafranca

Foto: Al fondo el Puente de Vilafranca de Xira, entrada por carretera de Lisboa hasta los años 60

Mis dos compañeros de viaje y yo llegamos en avión a Lisboa, en vuelo directo desde Asturies. Habíamos alquilado un muy bien preparado apartamento en Alfama y dedicamos casi dos días a Lisboa. En la mañana del segundo hicimos el Camino hasta el Parque das Nações. Nos ahorrábamos así unas dos horas de la primera de las etapas, pues fue allí donde la comenzamos al día siguiente, sin "trampa", sin saltarnos ni un km.

La etapa más bien pesada. Comenzamos a andar pasadas las ocho y media. Abandonamos lo que fue la Expo del 98 en Lisboa, por un paseo junto al Tejo. Llegando a Sacavem nos saludaron dos jubilados malagueños que iban en bici. Habían salido desde Cabo de San Vicente. Una plaga de mosquitos nos atacó poco después, cuando caminábamos por la margen izquierda del Río Trancão. Vas dando un gran rodeo bordeando las poblaciones de la zona para apuntar nuevamente al Tejo. Una vez allí, ves tan cerca el puente Vasco da Gama y llevas tantos km hechos que parece que el esfuerzo ha sido inútil.

En esa zona, parados un momento en uno de los observatorios del Tejo, se nos acerca Ana Paula, madre de otro caminante, João Rosa. Hablamos un poco y continuamos camino ¡Obrigados, Ana!

Comemos pasada la estación de Alverca y en Alhandra carimbamos (sellamos) la credencial por primera vez. A partir de esa población seguimos el Paseo Fluvial hasta nuestro destino: Vilafranca de Xira.

Íbamos a alojarnos en el Hostal DP, pero está completo. Llega en ese momento Olga, una chica checa que habla castellano. Los cuatro nos vamos a la Casa de Hóspedes Ribatejana, donde por 12,50 cada uno tenemos cama y lavado de ropa (a la mañana siguiente la teníamos limpia y seca en una cesta a la puerta de cada habitación).

De Vilafranca a Azambuja (18/09/2015)

El Puente de Vilafranca de Xira

Foto: Puente sobre el Tejo a la salida de Vilafranca de Xira

Cuando iniciamos esta etapa, Olga hace tiempo que ha dejado la pensión. Iniciábamos la marcha muy tarde durante estas primeras etapas, por lo que llegábamos tarde a destino y bajo un sol abrasador, pese a ser ya mediados de septiembre.

Desayunamos cerca del alojamiento y comenzamos a caminar. Una de las paradas la hacemos en un parque público de Vilanova da Rainha, que cuenta con agua, parrilla y mesas. Al salir de allí un grupo de ingenieros (jubilados) del pueblo dirige desde el puente las labores de una pala sobre el cauce del río.

Llegamos a Azambuja y nadie aún ha aparecido por el albergue. En la puerta, un cartel dice que las llaves están en el cercano supermercado Spar, pero no es así: hay que retroceder y recogerlas en el Cuartel de Bombeiros Voluntarios.

Una vez con las llaves, abrimos y nos instalamos en uno de los cuartos, con solo dos literas. El otro tiene las cuatro restantes. Hay un baño por cada cuarto. Una pequeña cocina y otra pequeña sala de estar. Pertenece a la Santa Casa da Misericordia y es de donativo (hay quienes creen que esto de donativo es dejar lo menos posible; creo que 5€ es lo correcto, y no racanerías de 1 ó 2€). Nota: en 2016 el albergue estaba cerrado. Consultad a través de la web de la Santa Casa da Misericordia.

Tomamos unas bebidas en un establecimiento con terraza cerca de la Biblioteca y vemos que también sirven comidas, así que allí quedamos. El albergue se completó enseguida durante la tarde.

De Azambuja a Santarém (19/09/2015)

Quinta abandonada, camino de Santarem

Foto: Una finca en ruinas en el desértico tramo final del camino a Santarém

Mal comienzo este de perderse nada más salir... Las pérdidas, generalmente, lo son por despistes propios. Pero mucha gente prefiere echar la culpa a la "mala señalización". Asumir los errores no es lo más habitual.

Por lo visto había que cruzar la estación por un paso elevado, saliendo al otro lado de las vías. Nosotros seguimos de frente, por la carretera general a Santarém... y, lógicamente, no había señalización en ningún lado, aunque nos pareció ver alguna flecha azul a Fátima.

Tras un par de horas de marcha, e intentando recuperar el Camino, abandonamos la N3 dirigiéndonos hacia el Este, tratando de encontrar el Tejo. En un impreciso lugar, junto a un cementerio, pregunto a un señor. Para desesperación de todos, nos remite de nuevo a la N3. Afortunadamente, pocos metros más adelante nos encontramos la furgoneta de reparto de pan. La panadera nos dice que sigamos por donde inicialmente íbamos y que recuperaremos el Caminho.

Llegados junto a una estación de tren, digo a mis compañeros que sigamos, que es por allí, pero ellos prefieren continuar en otra dirección. Camino, solo, hasta Valada y me siento en una esquina a descansar. Aparecen mis compañeros. Les propongo quedar allí (hay albergue parroquial) y continuar a Santarém al día siguiente. Llegaríamos más descansados y la ciudad merecía una visita. No quieren.

Antigua fuente antes de la subida a 
Santarém

 

Foto: Fuente a la entrada de Santarém

Caminamos junto al muro de contención del Tejo. El sol pega duro, y nos quedan aún 22 km hasta Santarém. Después de Porto Muge el camino se va haciendo más desértico. Doce km antes de Santarém, una polvorienta pista de tierra (¡cómo estará cuando llueve!) nos lleva primero entre cañizales y, luego, entre viñedos que están siendo vendimiados. Cansado, quedo atrás. Me da la impresión de que no voy a llegar y me siento en el polvoriento suelo ... no hay otro lugar.

Cuando reposo algo y continúo camino, y ya con Santarem a la vista, un coche se acerca por la pista. Para junto a mi y me ofrece una botella de agua fresca. Es la dueña del Santarem Hostel y me informa de que mis dos compañeros están cerca.

Nos volvemos a reunir cerca del aeropuerto, a unos 4km. de nuestro destino. A los pies de Santarém una fuente alivia nuestra sed. Parece haber sido una monumental fonte, hoy ruinosa. Pero queda aún una interminable subida.

Santarém ofrece albergue al peregrino en la Santa Casa de Misericordia, pero son pocas plazas y, a aquella hora de llegada, seguramente ya estaría lleno. Así que nos alojamos en el excelente Santarém Hostel (15€, espaciosas habitaciones, cuidados lugares comunes y baños, completa cocina y variadísimo desayuno). El mejor alojamiento de cuantos estuve. La pena fue haber llegado tan tarde a la ciudad, lo que no permitió más que una salida para hacer la comida-merienda-cena del día.

De Santarém a Golegã (20/09/2015)

Salida en descenso de Santarém

Foto: La salida de Santarém camino de Golegâ. Descendemos lo subido ayer

Salimos camino de las Puertas del Sol. Nos acompaña Luisa, una joven italiana que vive en Barcelona con la que ya coincidimos en Azambuja. El acceso al mirador está aún cerrado, ¡lástima!

Descendiendo por una bella senda, encontramos a dos madrileñas que habían dormido en el albergue de la Santa Casa. Me dicen que tiene más plazas de las que anuncian y que es antiguo pero aceptable.

Ya abajo, enseguida el camino continúa entre viñedos. La italiana y las madrileñas han quedado atrás. Las pistas de tierra por las que caminamos no quieren abandonar aún el Tejo, aunque se mantienen distanciadas de él.

A las 10:30 pasamos por Vale de Figueira y paramos a comer unos petiscos, con cerveza los compañeros y vino yo. La siguiente parada será ya en Pombalinho, diez km más allá, donde coincidimos con Leslie (presente ya en Azambuja), irlandesa del norte y de las que no suelta una palabra que no sea en inglés. Hay otro par de bares en el pueblo ¡y una fuente! (no es muy habitual encontrar fuentes con agua ¿será cosa de los bares?).

Es la una y media cuando salimos de Pombalinho y son cerca de las tres cuando llegamos a Azinhaga, cuna de Saramago. Muy tarde para comer en Portugal. Pero en la Taberna do Maltez tienen la amabilidad de prepararnos unas grandes ensaladas para cada uno. Incluidas las cervezas y el vino pagamos 15€ en total.

Camino pesado hasta Golegã. Llegando nos abordan un par de coches, ofreciéndonos alojamiento. Vamos a donde teníamos previsto, el Albergue Solo Duro (Casa da Tia Guida). Unas pocas literas en una dependencia y 2 habitaciones privadas, sala-comedor. Cocina. Amplio patio. Fueron 10€ con el desayuno. Al llegar, Leonor nos ofreció agua fresca y limonada. Por la noche Fernando nos trajo una botella de un licor casero.

De Golegã a Tomar (21/09/2015)

al fondo, en lo alto, el castillo de Tomar

Foto: La bonita población de Tomar y su castillo

Hemos decidido salir más temprano, para evitar llegar tan tarde a destino y vernos con dificultades para comer. Además, nos castigará menos el sol. Por ello, a las ocho menos cuarto ya estamos en camino y nos cruzamos con Luisa que, aunque durmió en el mismo albergue, ha iniciado la salida por otras calles. Se une al grupo.

Una hora después, estamos en São Caetano (uno de los lugares que nos ofrecieron ayer desde los coches) y, poco más tarde, pasamos delante de las grandes, guapas y abandonadas edificaciones correspondientes a la Quinta da Cardiga (con orígenes en una donación de Alfonso Henriques a los templarios en el siglo XII).

Pasado Atalaia, y repuestas fuerzas en un bar (donde, al poco de nosotros, llegó la irlandesa), entramos en un eucaliptal y comenzamos a subir. Agotador. A la bajada, tomamos diferentes opciones, volvemos a reunirnos cerca de la Nacional y ... nos despistamos. Guillermo, Luisa y yo llegamos a un punto en que hay una carreterita hacia Grou. Sabemos que el Caminho pasa por esa localidad y hacia ella nos dirigimos. Afortunadamente una pareja que pasa en un coche se detiene ante mi indicación y nos dice que no, que a Grou deberíamos haber llegado si no nos hubiésemos salido del Caminho, pero que de hacerlo ahora retrocederíamos. Que sigamos camino de Asseiceira.

En Asseiceira recuperamos las flechas. Paramos a tomar algo y ¡allí están Chus y la irlandesa! Continuamos el largo y pesado camino bajo el sol (¡para esta etapa tuve la precaución de ponerme camisa de manga larga y los pantalones vaqueros los llevo siempre! Los adictos al pantaloncito corto y camiseta sufren luego las quemaduras, los arañazos de la vegetación, las picaduras de insectos, ...). Son ya las 12:45 y nos faltan para Tomar algo más de once km.

A las tres de la tarde entramos en Tomar y nos dirigimos al Hostel 2300 Thomar, un alojamiento comparable en precio e instalaciones a las del Santarém Hostel (un poco por debajo de éste). Comemos enfrente, en "O Claustro": una gran ensalada para cada uno, con todo tipo de ingredientes, más las bebidas anteriores y las de acompañamiento a la comida por 24€.

De Tomar a Alvaiázere (22/09/2015)

El agradable Camino a la salida de Tomar

Foto: Saliendo de Tomar por un bello camino.

Esta vez madrugamos aún más y a las 7 y 10 (ya amanecido; no comprendo lo de salir a oscuras y hacer el Camino con linternas, perdiendo la contemplación del entorno) estamos abandoando Tomar. Cruzamos el río Nabão y entramos enseguida en guapas sendas con abundante arbolado y vegetación y un pequeño arroyo a nuestra izquierda.

A los cincuenta minutos de marcha, y tras unos giros del camino hacia la derecha (retroceso) y luego a la izquierda, comenzamos una bastante pronunciada cuesta, llegando a un tramo de olivos y encinas y encontrándonos con una carreterita asfaltada. Ante ella, el grupo se divide: Chus y Guillermo continúan por la carretera. Leslie, Luisa y yo la atravesamos, siguiendo el camino de tierra por el que íbamos. Coincidimos todos en Soianda y paramos en el bar que encontramos. Llevamos unas dos horas de camino.

En 2017, Tomar ha vuelto a mejorar la señalizacón del Caminho.

Vamos alternando carreteritas asfaltadas y caminos de tierra. Subidas y bajadas. Tras una fuerte subida entre eucaliptos, en el punto más alto una señal nos desvía a la izquierda para bajar. Pasamos por Portela y por Lugar da Espanha, recorriendo la Estrada das Galegas.

Después, subimos una pista forestal de unos 2 km. Más tarde abandonamos el Municipio de Ferreira do Zézere para entrar en el de Rego de Murta. En algún indeterminado lugar, unas casas, una iglesia y un pequeño cobertizo, coincidimos los cinco para descansar un poco.

 

Peniche, antiguo puente ums km después de 
la salida de Tomar

Foto: Puente de Peniche, unos km después de salir de Tomar

El terreno ha ido perdiendo bosque para estar salpicado de frutales. En Cortiça, lugar algo más desolado, un torreón vigila nuestro paso (lo vamos dejando a nuestra derecha, pues en esa dirección hemos de girar al llegar a su altura, para poco después desviarnos a la izquierda).

Nos queda aún como una hora para llegar a destino y cada uno sigue a su ritmo.

Se encuentran nuevas señales sobre postes de granito. El Municipio de Alvaiázere actualizó la señalización hace apenas dos años. Como él, muchos otros. Por eso cualquier descripción del Caminho anterior a 2014 queda ya desfasada (en cuanto a albergues y señalización).

Por fin, a eso de las tres entramos en Alvaiázere. Nos dirigimos a la Albergaria Pinheiro’s, en la que ya están Luisa y la irlandesa. Es un albergue que Carlos Pinheiro montó en un edificio de tres plantas (la de abajo, lavandería de sus padres).

Mientras anota nuestros datos y estampa en las credenciales un bonito sello de lacre, nos cuenta cómo nació la Albergaria:

Llevaba años en el paro cuando, un día de 2013, un peregrino español le preguntó en la calle por algún lugar para dormir más barato que el hotel. Carlos le ofreció una habitación en la casa. Al día siguiente, el peregrino le dió 20€ en agradecimiento. Poco después se repitió la situación, y una peregrina francesa le dejó 10€.

Decidió entonces dedicar la casa a albergue (varias habitaciones con camas y baño en cada piso. Cocina en el primero. 10€ ó 12,50€ con desayuno).

De Alvaiázere a Alvorge (23/09/2015)

Boscoso tramo camino de Alvorge

Foto: Un tramo boscoso camino de Alvorge.

Salimos del albergue y desayunamos en el Café Sancho I, donde habíamos comido ayer amablemente atendidos por Ana. Iniciamos la marcha subiendo por carreteras asfaltadas y siguiendo así durante una hora, aproximadamente, en que un desvio a la derecha nos lleva a una pista de tierra, que luego se convierte en senda tierra-piedra discurriendo entre pequeño arbolado durante un par de km., más o menos. En esta zona, a los postes señalizadores del Caminho les han arrancado vieira y flecha.

Unas tres horas después de haber salido de Alvaiázere, llegamos a Ansião. Paramos a desayunar en la terraza de una buena Pastelaria y, poco a poco, van llegando caminantes con los que hemos ido coincidiendo -en los albergues o poblaciones- todos los días: la pareja de holandesas, la irlandesa, el canadiense, ... Son treinta minutos de parada los que allí hacemos.

Se deja Ansião por carretera. Cruzamos el puente (pegado al Ponte da Cal, del s.XVII; nada especial), vamos subiendo y, enseguida, entramos en un agradable y sombreado camino de tierra. Luego tenemos una pronunciada subida, asfalto y giro a la izquierda por una pista forestal. Otros caminos y, después de algo más de dos horas, y ya subiendo, encontramos Alvorge. Poco antes, Chus y yo nos entretenemos un poco con una de las ruedas metálicas que accionan el mecanismo de extracción de agua de los pozos. Se ven muchas. Guillermo, que ha llegado primero y ya está instalado en una mesa del bar del pueblo, nos comunica que el dueño le ha dicho que él es quien tiene la llave del albergue.

Tras las consumiciones, cogemos la llave y entramos en el lugar que nos dará cobijo y aseo. Es muy nuevo, muy bien cuidado, pequeño (unas 6 literas, todas separadas entre si por un tabique y con un pequeño armario de dos departamentos); excelentes baños, sala de estar y cocina (con microondas, creo recordar). En el exterior, explanada y pila de lavado. De donativo (perdonad que insista, 5€).

Comimos y cenamos, muy bien y a muy buen precio, en el bar del hospitalero. Qué menos que colaborar así con quien se encarga de nuestro reposo. Pero vemos a pocos compañeros de camino responder igual. El egoismo, y la insolidaridad, pueden acabar con el atractivo de esta milenaria vía de encuentro entre gentes y culturas.

De Alvorge a Porto

De Porto a Santiago

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