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Una breve historia, para comprender la situación
El pueblo judio se dispersó por el orbe. En España coincidieron árabes, judios y cristianos...
¡y ojalá los Reyes Católicos -y sus sucesores- hubieran sido más tolerantes con todas las culturas y religiones que aquí
había, pues hubieran logrado un gran país (expulsaron a los árabes, excelentes agricultores y comerciantes, y a los
judios, hábiles gestores de las finanzas: y así nos fue)!
A finales del XIX muchos judios se habían instalado en Palestina, aprovechando la expansión británica
por la zona. Los árabes lo vieron con recelo, pues los judios se iban haciendo con sus tierras, pero Gran Bretaña seguía
favoreciendo la colonización judia con la idea de que Palestina fuese dividida y dejar una de las partes para que aquéllos
constituyeran allí un "hogar judio" que no un estado (o sea, Gran Bretaña ocupa Palestina y se permite decirle a los
palestinos que les iba a quitar parte de sus tierras para que en ellas se estableciesen los judios. Como si, por ejemplo,
hoy los norteamericanos ocupasen Toledo -dado su pasado judío- para que los israelíes que deseen abandonar su actual
ubicación formen el nuevo estado en los alrededores de Madrid: ya no serían aquéllos judios ejemplo de conviencia en la
Edad Media española, sino los heredros del nunca más, la teoría
sionista de la destrucción).
Tras la Segunda Guerra Mundial, en que los judios fueron víctimas de la barbarie nazi -junto a otros
colectivos opositores, a los que no por ello se les entregaron tierras u otras prebendas por los padecimientos sufridos-
, Estados Unidos y, sorprenderos, la propia Unión soviética, favorecen la creación del Estado de Israel.
Pero los sionistas (no todos los judios, sólo los sionistas) no estaban conformes con las tierras que
les asignaban las potencias occidentales. Querían más y para lograrlo emprendieron acciones terroristas contra los británicos,
que aún administraban la zona: quienes luego serían "respetados" padres de la patria judia fueron, realmente, asesinos de
militares británicos (así, la voladura del Hotel Rey David en Jerusalén, en julio de 1946, con 105 muertos) y
civiles palestinos (ataques a aldeas palestinas, con cientos de civiles asesinados, para provocar el exilio de éstos
y la ocupación de sus tierras).
Por fin, lograda la retirada de los británicos, en 1948, los sionistas atacan a sus vecinos árabes y
constituyen su estado, Israel, cuyas fronteras amplían aún más en 1967, tras la Guerra de los Seis Días.
Ocupantes de unas tierras, asesinos de quienes las habitaban, agresores de sus vecinos ¡y aún son
capaces de decir (y nuestros gobiernos de hacerles el coro*) que es su derecho a la legítima defensa!
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