Elecciones, la tercera alternativa

Junio de 2016

Ante el 26J

Cambio total, por mucho que nos hablen de resultados similares a los del 20D, para estas adelantadísimas generales de 2016.

Hasta ahora habíamos visto como dos partidos, teóricamente distintos pero que, una vez en el gobierno, llevaban a cabo políticas idénticas (favorecer a los poderosos y empobrecer a los más pobres, mediante privatizaciones de lo público, paro y posterior creación de empleos a mitad de sueldo, reducción de pensiones, etc), se turnaban cada determinado número de legislaturas.

Los resultados del 20D prometían, en principio, más de lo mismo. Uno de los partidos que más había empobrecido a la mayoría del país y que más había hecho y prometía hacer contra el derecho a la salud, a la educación o a la vejez y contra el trabajo estable, resultó ser el más votado, si. Pero los votos dados al resto de partidos lo cuadruplicaban. Además, buena parte de la ciudadanía no quiso dar su voto a ninguna candidatura y prefirió quedarse en casa.

Pero los acontecimientos posteriores nos han traido a estas nuevas elecciones y a la unidad electoral de las dos principales fuerzas que optan por una sociedad más igualitaria. Algo que ya el 20D se había logrado en Galicia y Cataluña, y en menor medida en València, y que esta vez se extiende a todo el país.

Y, con un poco más de ilusión que se genere de aquí al 26J, no solamente el partido al que le sobran la "s" y la "o", sino también el de la derecha más rancia, serán superados.

Cierto que la confluencia que se ha logrado no es la que sería de desear. La organización mayoritaría ha impuesto cuotas y candidatos con muy poca generosidad. Pero el acuerdo es necesario y el tiempo (es de esperar) irá limando las asperezas actuales.

Demos nuestra confianza a Unidos Podemos el 26J ¡y sigamos día a día su trabajo parlamentario para que no nos defrauden! Es nuestra oportunidad, tras el golpe del 36, de disfrutar de una sociedad más justa.

Nota tras el 20D (20 de diciembre de 2015)

Contrariamente a lo que se cree, no es el sistema D'Hont el que discrimina a las formaciones más pequeñas, obligándolas a necesitar más votos por elegido que los que necesitan los grandes partidos. Quien causa la discriminación es la circunscripción electoral (el número de representantes asignado a cada provincia no garantiza la igualdad del voto).

Ya en 2008, un estudio de la Universidad de Granada proponía un método para evitar la discriminación que actualmente se produce. Evidentemente, los grandes partidos no están dispuestos a un sistema electoral más justo. Quieren mantener sus privilegios aunque sea a costa de ningunear a millones de votantes.

Para comprender esta situación, veamos los escaños que hubieran obtenido los principales partidos si se les exigiera el mismo número de votos por elegido que a IU (que con 930.000 votos ha obtenido dos diputados).

PP 16 (obtuvo 123); PSOE 11 (obtuvo 90); Podemos 11 (obtuvo 69); Ciudadanos 8 (obtuvo 40)

O, visto desde el lado de la Universidad de Granada (para lo cual el Congreso debería tener el máximo de representantes que permite la Constitución: 400, frente a los 350 actuales ... no os asustéis, sobran el Senado y las Diputaciones), IU habría tenido unos 15 representantes.

Este cuadro-resumen del programa de los partidos concurrentes a las elecciones está obtenido de IUCyL en La Haine

Este artículo a principios de diciembre de 2015:

Vuelvo a rehacer este artículo de cara a las próximas generales (20 de diciembre de 2015), y digo "vuelvo" y "rehacer" porque el inicial ya lo había rectificado tras las elecciones europeas del 25 de mayo de 2014.

 

Decía entonces, respecto a la necesidad de una tercera alternativa a lo que suponía el bipartidismo, es decir, dos partidos teóricamente antagónicos, pero que en la realidad han llevado a cabo las mismas políticas en los últimos 40 años (desmantelamiento industrial, defensa a ultranza de la gran banca, de las eléctricas y otros poderosos sectores, menores sueldos, retrasos en la edad de jubilación impidiendo así el acceso al trabajo de los más jóvenes, congelación de pensiones empeorando las condiciones de vida de nueve millones de españoles, privatización de la sanidad, disminuyendo la calidad de vida de la gran mayoría de la población, ... ):

 

Esa tercera alternativa pasa a ser otra, la que habría de constituirse desde la base (a modo del "Guanyem Barcelona" para las municipales de 2015).
    Y, en esa base, las dos organizaciones con más fuerza, las dos que polarizan el interés de una buena parte de la población por cambiar las cosas, por sustituir este régimen del 78 por un sistema en que la clase obrera (los que vivimos de un sueldo, los que no tenemos poder de decisión frente a los bancos y grandes empresas), es decir la mayoría de la población, sea quien establezca las reglas del juego de forma que lo que importe sea el bienestar de todos y no la acumulación de riqueza por parte de unos pocos, son IU y Podemos.

 

Las bases y votantes de una y otra organización actúan ante la otra con entusiasmo o con rechazo, con aceptación o con recelo, con colaboración o con zancadillas. Pero, quienes realmente quieran que algo cambie, han de superar esas actitudes. Ganar unas elecciones no garantiza nada (y menos en un Estado sin recursos, casi todo se ha privatizado ya). Hay que ganar poder, y eso sólo se logra con un pueblo unido por una idea común: otro sistema.

 

Manolo Monereo nos habla de ello en El verdadero objetivo: impedir la alianza entre Izquierda Unida y Podemos.

 

Y, tiempo después, tras observar la evolución de Podemos, y su similitud con lo sucedido a finales de los 70, añadía:

 

Para no olvidar ("los pueblos que olvidan su pasado están condenados a repetirlo"): en los años 70, previendo ya la desaparición de Franco (que no del franquismo) y la necesaria creación de una democracia formal (o sea, aparente) un partido hasta entonces inexistente (creado en el s. XIX pero ausente durante el franquismo) fue rápidamente puesto en escena. Los medios contribuyeron a crear la opinión de que eran la alternativa a lo que se había tenido en los 40 años anteriores (incluso los ataques furibundos que pudieron darse a esa nueva formación lo que pretendian, realmente, era que la gente no mirase a la izquierda -PC, MC,..., etc-, que creyese que era a ese nuevo partido, con siglas históricas, a quien deberían apoyar si querían salir de los negros años anteriores... Se han necesitado cuarenta años para que buena parte de la población se de cuenta del engaño... Pero, actualmente, cuando la izquierda parecía recuperarse, ha surgido "de la nada" otra formación que aglutina las esperanzas de los españoles. Los medios han contribuido, con sus alabanzas o con sus críticas, a que se mire hacia ellos olvidando a los que siempre estuvieron ahí (raro que los medios, propiedad de grandes capitales, promuevan algo que dice ir contra la injusta distribución de la riqueza ¿no?).
Tocado el anterior P(SO)E ¿ha surgido un P(SO)E2 para que los de siempre puedan ir tirando otros 40 años? Es mi duda.

 

Bien, pues casi dos años después de la aparición de Podemos, y del entusiasmo que entonces generó, la derecha -ante el deterioro del PP- promocionó rápidamente a Ciudadanos (para promocionar algo, sólo es necesario hablar de ello día tras día en los medios de comunicación, especialmente en TV. Para una gran parte de la población, lo que no aparece en este medio no existe y, si aparece, es bueno o malo según la TV machaconamente diga).

 

Consecuencia de esa promoción, parte del terreno que había ganado Podemos, con un discurso dirigido a atrapar el voto de la indigación (y, a tal fin, intencionadamente ambiguo), ha sido "reconquistado" para la derecha por Ciudadanos (aunque, mayoritariamente, el voto a Ciudadanos procede de votantes PP desilusionados ... que vuelven a apoyar a otro PP).

 

Mientras tanto, Podemos no ha querido compartir la lucha con IU. Por el contrario, sus esfuerzos han ido a deshacer a esa organización (atrayendo a sus cuadros, como antes hiciera el PSOE), en lugar de trabajar unidos. Lo que podría haber dado lugar a una contestación real al sistema se presenta hoy como algo -una vez más- decepcionante: disgregación y debilidad de los más desfavorecidos frente a la derecha (el poder económico).

 

De esta forma, el panorama se presenta así:

 

-La derecha (PP+Ciudadanos) ganará las elecciones. Si sus medidas económicas han sumido en la pobreza a gran parte de los españoles, los próximos 4 años en el gobierno seguirán haciéndonos más pobres y con menos medios para enfrentarnos a sus medidas empobrecedoras (las leyes mordaza nos impedirán protestar; estamos igual que durante el franquismo, pero con una apariencia formal de democracia).

 

-El otro partido que ha sostenido el sistema económico favorable a los poderosos (el PSOE), actúará como siempre ha actuado estando en la oposición: con un falso lenguaje de cambio y mejoras sociales (ellos, que iniciaron las privatizaciones, empobreciendo así al Estado; que legislaron desprotegiendo a los trabajadores en activo y depauperando a los ya jubilados; que nos afianzaron en la OTAN y sus guerras, ...). Véase abajo el enlace a "la mentira de la pinza".

 

-Los demás (con un Podemos que sigue "nadando y guardando la ropa" a la cabeza y una IU arrinconada), sin ilusión: la soberbia de los primeros y los grandes lastres de los otros (el apoyo tradicional al PSOE de una parte de IU -que sigue teniendo fuerza dento de la organización- siempre ha dividido y frenado su actuación ...) han impedido muchos de los intentos de unidad surgidos tanto para estas elecciones como para el más importe día a día en el difícil futuro que se nos presenta.

 

Conclusión: ¡ojalá Alberto Garzón pueda devolver a IU su espacio político y las bases más avanzadas de Podemos puedan hacer de ésta una organización progresista! Así se trabajaría juntos. Se crearía ilusión en buena parte de los ahora desilusionados. Muchos otros colectivos se unirían. Se crearía ese "contrapoder" que tanto anhela Julio Anguita para oponerse al egoista poder económico-financiero actualmente existente (y que está llevando al mundo a guerras que sólo a ese gran poder benefician).

 

Pero, separados como vamos los trabajadores ("los que vivimos de un sueldo, los que no tenemos poder de decisión frente a los bancos y grandes empresas", decía al principio), la derrota está cantada y nos esperan años de paro, de sueldos a la mitad de lo que eran frente a beneficios enormes para banca y grandes empresas, de pensiones de hambre, de servicios públicos (sanidad, educación, transportes, ...) tercermundistas ...

 

Votaré IU porque el equipo de Garzón me inspira confianza, pero me sentiré junto a todos aquellos que queráis una sociedad más igualitaria, en la que todo el mundo viva en paz y dignamente, con unos ingresos garantizados que permitan disponer de vivienda y alimento, con unos servicios públicos que mantengan la salud de todos, que formen ciudadanos solidarios, que erradiquen la pobreza energética ... es decir, lo contrario de lo que nos han dado los gobiernos del bipartidismo.

 

Parece ser que durante la transmisión del debate de investidura (2/03/2015) esta intervención de Alberto Garzón fue silenciada por TVE (aparecia Garzón el un recuadro, pero lo que se transmitió fue una entrevista a Soria, el ministro del PP): :

Garzón en el debate de investidura video (9')

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